TAI CHI - CHI KUNG


El Tai Ji Quan , pronunciado Tai Chi Chuan (Tai = Grande, Supremo; Ji = Último, Definitivo, Extremo; Quan = Puño, Boxeo), podría definirse como la metodología que persigue el desarrollo y movilización de la energía vital mediante la suavidad y la intención.

Basado en los mismos principios que la milenaria Medicina Tradicional China, conceptos filosóficos del Taoísmo, y las Artes Marciales, su práctica pretende alcanzar la armonía entre Cuerpo, Mente y Espíritu, convirtiéndose en una actividad completa e integral con grandes beneficios para todos sus practicantes, independientemente de su edad.

Aunque en sus orígenes tuviera unos objetivos predominantemente marciales, en la actualidad se ha popularizado más por su incidencia sobre la salud.

Hoy se puede encontrar Tai Ji en gran variedad de formas, todas denominadas según las familias en las que se originaron. De acuerdo a sus preferencias, el Tai Ji puede ser Chen, Yang, W'u (Hao), Sun, Wu o algún otro estilo menos conocido.

HISTORIA DEL TAI JI QUAN ESTILO YANG

La historia de cualquier Arte Marcial nos sitúa en el contexto sociopolítico en el cual se creó y ante las causas que le dieron su idiosincrasia. En todos los aspectos de las culturas orientales, y especialmente la china, cuando profundizamos en su historia, nos encontramos frecuentemente con que la realidad se entremezcla con la leyenda, siendo difícil distinguir entre qué momentos nos hallamos ante un hecho verídico o ante un simple mito.

Una teoría situa el orígen del Tai Ji en China durante la dinastía mongol Yuan (1271-1368), y su creación se le atribuye a un estudioso llamado Zhang San-Feng notablemente influído por la filosofía taoísta.

Cuenta la leyenda que un día que Zhang San-Feng se encontraba meditando en el monte de Wu Dang, fue interrumpido por el bullicio que producía la pelea entre una serpiente y una grulla. Al ver de qué forma sinuosa evitaba la serpiente los ataques de la fuerte grulla, comprendió cómo lo débil podía vencer a lo fuerte. A partir de esta observación desarrolló las técnicas del Tai Ji Quan fundamentándolas en 4 principios básicos:

(Por muy fantástica que parezca, esta leyenda de la lucha de la serpiente y la grulla es la versión más difundida en China).

Pero, independientemente de esta leyenda, existen datos históricos en los que ya se menciona el Tai Ji Quan como la técnica de lucha que Chen Xing Xi, líder militar de la dinastía Liang (502-577), enseñaba a sus soldados.

Ésto situa al Tai Ji Quan como una de las Artes Marciales documentadas más antiguas del mundo, con más de 1500 años de antigüedad, y que ha evolucionado en el tiempo basándose en los estudios y experiencias propias de infinidad de generaciones de maestros y practicantes.

Entre finales de la dinastía Ming y principios de la Qing, sobre el siglo XVII, hay que destacar la figura de un personaje llamado Chen Wang-Ting (1600-1680) (9ª generaciónde la familia Chen). Artista marcial muy respetado en su época, y habitante de la pequeña localidad agrícola de Chen Jia Gou, en el condado de We (provincia de Henan), recopiló experiencias y conocimientos de diversos sistemas de lucha. Sucesivas generaciones de practicantes desarrollaron diversas ramas y variantes del sistema Chen. La rama más tradicional y fiel al sistema original fue denominada Lao Jia (Viejo Sistema) y fue heredada y seguida por su descendiente directo Chen Chan-Xing (1771-1853) (14ª generación). Chen You-Ben, compañero de Chen Chan-Xing, desarrolló la rama Xin Jia (Nuevo Sistema).

(Algunos historiadores del Tai Ji han llegado a conclusiones que apuntan hacia la persona de Chen Wang-Ting como el verdadero creador de este arte. Se cree que combinó el contenido de los libros "Quanjing Sanshier Shi" (Libro marcial en treinta y dos posiciones) y "Huangtingjing" (Libro Taoista del Patio Amarillo), con sus propios conocimientos marciales, desarrollando, de esta manera, lo que hoy se conoce como Tai Ji Quan. Actualmente siguen existiendo discrepancias y teorías diversas sobre el verdadero origen de este arte macial).

Yang Lu-Chan (1799-1872), era un nativo de Yong Nian Xian (provincia de Hebei) que viajó hasta Chen Jia Gou para estudiar con Chen Chan-Xing. Tras su regreso a Hebei, Yang Lu-Chan llevó a sus hijos, Yang Ban-Hou (1837-1892) y Yang Jian-Hou (1839-1917) a Beijing (Pekín), e hicieron del Tai Ji de la familia Yang un gran nombre entre los círculos de las artes marciales locales.

De los 3 hijos de Yang Jian-Hou, el mayor, Yang Shao-Hou (1862-1930), aprendió todos los secretos de la familia Yang además de las técnicas de su padre y de su tío. El hijo mediano, Yang Zhao-Yuan, murió siendo muy joven. Yang Cheng-Fu (1883-1936), hijo menor de Yang Jian-Hou, aprendió el Tai Ji de su padre y su hermano mayor.

Yang Cheng-Fu y su estudiante Chen Wei-Ming (1881-1958), expandieron el Tai Ji por toda China. También contó con alumnos tan trascendentales como Chen Man-Ching (1900-1975) y Tung Ying-Chie. Yang Cheng-Fu llegó a ser el profesor más famoso de los tiempos modernos. Su hermano Yang Shao-Hou era conocido como un excelente luchador, pero la extrema dureza de su sistema de enseñanza no le permitió alcanzar la gran popularidad de Yang Cheng-Fu.

Desde los primeros dias de la creación del sistema Yang, tres generaciones fueron refinando la idea original de las formas y del entrenamiento; pero el modo que más proliferó fue el del maestro Yang Cheng-Fu. Éste es el método que practicamos y enseñamos en nuestra escuela.

W'u Yu-Xiang (1812-1880) aprendió con Yang Lu-Chan y Chen Qing-Ping (1795-1868) (15ª generación de la familia Chen), y fundó lo que actualmente se conoce como estilo W'u (Hao)

Li Yi-Yu (1832-1892) aprendió el arte del estilo W'u y se lo transmitió a He Wei-Zhen (1849-1920), quien, a su vez, se lo enseñó a Sun Lu-Tang (1861-1932). A este linaje se le conoce como estilo Sun.

Yang Ban-Hou también enseñó a un manchú llamado Wu Quan-You (1834-1902), quien transmitió el arte a su hijo Wu Jian-Quan (1870-1942). Esto dió como resultado el estilo Wu

De todo lo anterior se deduce que los orígenes del estilo Yang se debieron al contacto entre Yang Lu-Chan y la familia Chen

Y que los estilos W'u (Hao), Sun y Wu, surgen posteriormente a partir de las enseñanzas, más o menos directas, de la familia Yang.

Actualmente el estilo más popular y extendido en todo el mundo es el Yang

LA PRÁCTICA

La estructura de una sesión básica de Tai Ji Quan incluye ejercicios de apertura de articulaciones y estiramientos, técnicas de Qi Gong, y el estudio y práctica de las formas (kuen).

La "forma" es el núcleo sobre el que gira la práctica del Tai Ji, y podría definirse como una serie encadenada de técnicas preestablecidas en las que se encuentran inmersos los principios fundamentales de este arte.

Tradicionalmente, en el Tai Ji del estilo Yang se practican 13 posturas (no confundir con las 13 Técnicas del Tai Ji), entre posturas de meditación (Jianshen Zhuang, 3) y posturas marciales (Jiji Zhuang, 10), además de varios ejercicios de respiración (Tu Na Fa). A todo este trabajo se le denominaba el entrenamiento de Qi Gong del Tai Ji.

Qi Gong , pronunciado Chi Kung, puede traducirse como "Habilidad sobre la Energía" (Qi = Energía; Gong = Habilidad obtenida con tiempo y esfuerzo). Por consiguiente, cualquier habilidad relacionada con el Qi que requiera mucho tiempo y esfuerzo, debería denominarse Qi Gong.

Dar una definición exacta del Qi es algo que aún hoy en día no se ha logrado totalmente. Para aproximarnos a su comprensión basta con entender que es la “Energía” que impregna toda la Naturaleza, responsable del nacimiento, desarrollo y desaparición de todas las cosas, incluidos los seres humanos.

La cultura china lleva milenios estudiando la Naturaleza y esforzándose por entender sus leyes y ciclos. Parte del resultado de esos estudios se refleja en el texto clásico I Ching (Libro de los Cambios; 1122 a.C.). Dividieron en tres las fuerzas de la Naturaleza (San Tsair): Qi Celeste, Qi Terrestre y Qi Humano. Según esta teoría, el Qi Terrestre depende del Qi Celeste; y el Qi Humano es controlado y afectado por los otros dos. Consiguientemente, entender las leyes de estas interrelaciones entre las fuerzas de la Naturaleza permitiría al Hombre vivir en perfecta armonía con él mismo y con todo su entorno y, hasta cierto punto, preveer los posibles cambios ofreciéndole la posiblidad de tomar el mando de su propio destino. Como disciplina relacionada con el Qi Terrestre encontramos el Feng Shui, que pretende hallar la armonía con el entorno del indivíduo. Pero, probablemente, de las tres fuerzas de la Naturaleza, el Qi Humano ha sido el mejor estudiado y al que se le ha dedicado más atención, en especial sobre los aspectos de salud y longevidad. Sobre este tema encontramos gran diversidad de disciplinas como: Acupuntura y Moxibustión, Farmacopea, Masajes, Ejercicios y, como no, el propio Tai Ji Quan. Todas y cada una de estas técnicas se pueden definir como Qi Gong.

Precisamente por el interés preferente sobre los aspectos humanos, actualmente está ampliamente aceptado que cuando se usa la denominación Qi Gong se está haciendo referencia a determinados ejercicios y técnicas relacionadas con la salud y la longevidad humanas, omitiendo los otros aspectos que incluye el término en su más amplio significado. En adelante usaremos la expresión Qi Gong con este sentido exclusivamente humano.

De una manera simple y resumida el Qi Gong podría definirse como el conjunto de técnicas destinadas a mantener y mejorar la cantidad, calidad y circulación del Qi (pronunciado Chi) en pro del estado de salud (física y psíquica), fundamentadas en los mismos principios que la Medicina Tradicional China.

Según la teoría de la Medicina Tradicional China, energía (Qi) y sangre (Xue) están íntimamente relacionados. Donde llegue el Qi, llega la sangre, y viceversa. Mientras el Qi y la sangre circulen y nutran adecuadamente todas las partes del cuerpo, éste se mantiene sano y en perfecta armonía; cuando esta circulación se ve alterada, el cuerpo se deteriora y aparece la enfermedad; cuando se detiene, sobreviene la muerte. Para mantener, mejorar o restablecer la correcta circulación del Qi/Xue del cuerpo humano, la Medicina Tradicional China recurre a diversas técnicas que ya hemos comentado anteriormente: Acupuntura y Moxibustión, Farmacopea, Masajes, Qi Gong, Tai Ji Quan, etc.

Las técnicas de Qi Gong pueden dividirse en dos grandes grupos: Wai Dan (Elixir Externo) y Nei Dan (Elixir Interno). En el Wai Dan, el practicante persigue la generación de energía a nivel de las extremidades para, posteriormente, dirigirla hacia el interior del cuerpo. En la práctica Nei Dan sucede a la inversa. Asimismo, según el tipo de ejercicios Qi Gong, éstos se pueden subdividir en dinámicos y estáticos. La práctica lleva asociada una forma de visualización o meditación determinadas y pretenden el desarrollo y movilización del Qi. En la práctica del Tai Ji, se combinan todos estos grupos.

La regulación de la mente, de la respiración y del cuerpo son la base de la práctica de cualquier Qi Gong para poder alcanzar con plenitud los objetivos que éste persigue. Relajar la mente y el cuerpo, así como adquirir una respiración profunda, suave, prolongada y uniforme son puntos imprescindibles y estrechamente interrelacionados para que el Qi se desarrolle y circule sin impedimentos, y esto, a su vez, garantice un buen estado de salud, equilibrio y armonía en el ser humano.

El Zhan Zhuang es un Qi Gong estático, y el tipo de trabajo que se realiza se denomina Meditación de pie, y persigue el desarrollo y circulación de la energía.

Existen dos tipos de entrenamiento: uno orientado a mejorar la salud y la condición física, energética y mental, jianshen zhuang; y otro orientado al desarrollo del Jing (energía marcial), jiji zhuang.

La meditación diaria es el mejor camino para desarrollar el poder interno. Las posturas de meditación utilizadas por la familia Yang (Zhan Zhuang), fuerzan al cuerpo a relajarse. Si los estudiantes no se relajan después de largo tiempo manteniendo la postura de meditación, sus hombros y piernas se vuelven tensos e incómodos. El alivio proviene de la relajación física y mental en la postura. Cuando sus cuerpos se relajan en la postura, ésta se convierte en confortable, y junto a una respiración correctamente regulada el Qi empieza un movimiento libre a través de sus cuerpos (sin el impedimento de la tensión muscular y mental). Ese suave fluir del Qi proporciona al cuerpo un nivel energético superior al de una persona “normal”.

Las posiciones de meditación (Jianshen Zhuang), las posturas marciales (Jiji Zhuang) y los ejercicios de respiración (Tu Na Fa) practicadas tradicionalmente en el Tai Ji Quan de la familia Yang, surgen del contacto que hubo entre éste y otro arte marcial llamado Yi Quan, cuyo fundador fue Wang Xiang Zhai (1886-1963).

La meditación y los ejercicios de respiración del Tai Ji están especialmente indicados para desarrollar el Qi. La práctica de las formas y las posturas marciales son adecuados para el desarrollo de la actitud mental, los hábitos de acción activa, de movilización.

Existen infinidad de métodos y ejercicios específicos de Qi Gong. Algunos de los más conocidos y practicados en todo el mundo son "Las 8 Piezas del Brocado de Seda" (Ba Duan Jin) , "El Juego de los 5 Animales" (Wu Qin Xi),y "El Tratado del Cambio Músculo/Tendón" (Yi Jin Jing).

Es aconsejable complementar la práctica del Tai Ji con alguno de estos ejercicios específicos de Qi Gong, aunque no sea necesario profundizar en ninguno en concreto, ya que, con nuestra propia evolución, podremos constatar que el Tai Ji es, en si mismo, el mejor y más completo Qi Gong.

LOS 10 PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DEL TAI JI QUAN

Estos principios forman, o son, la esencia misma del Tai Ji Quan. Sin ellos estaríamos haciendo cualquier tipo de gimnasia, eso sí, lenta, pero no sería Tai Ji. Si estos principios no están en nuestra práctica, no conseguiremos todos los beneficios que tanto se pregona que confiere la práctica del Tai Ji. Por ello, la importancia de conocerlos y aplicarlos a los movimientos de las formas.

(Los 10 principios que aquí se recogen son una compilación que hizo Chen Wei-Ming de las instrucciones orales que dio su maestro Yang Cheng-Fu, y que recogió en su libro "Tai Ji Quan Shu" (El Arte del Tai Ji Quan) publicado en Hong Kong por primera vez en 1925).

1.- "La energía en lo alto de la cabeza debe ser ligera y sensible".
La cabeza debe llevarse bien derecha y sin ladearse, para que la energía pueda alcanzar lo más alto del cuerpo, o sea, la coronilla. Se ha de mantener sin fuerza muscular en el cuello, ya que ello bloquearía el Qi y la sangre, dejando la nuca rígida. La sensación ha de ser de ligera sensibilidad y natural, ya que sin esto y sin el mantenimiento de la energía en la coronilla, el Qi no se pone en movimiento.

2.- "Hundir ligeramente el pecho y estirar la espalda".
Hundir el pecho ligeramente, permite que el Qi baje y se pueda concentrar en el Dan Tien (Punto imaginario situado a 3 o 4 dedos por debajo del ombligo y hacia el interior, considerado uno de los centros energéticos más importantes del cuerpo humano). Si se saca el pecho, el Qi se comprime a su nivel, el centro de gravedad estará alto y la parte superior más pesada, la parte inferior será liviana y los pies flotarán sin anclarse en el suelo. Cuando estiramos la espalda, el Qi se adhiere a ella. Aunque el hecho de hundir el pecho acarrea, de forma natural, el estiramiento de la espalda, permitiendo que la fuerza del movimiento se emita a partir del eje espinal.

3.- "Relajar la cintura".
La cintura debe ser el motor y centro de todo el cuerpo. Cuando somos capaces de relajar la cintura, los pies tiene fuerza y estabilidad, y la pelvis asiento. Los cambios a lleno y vacío se realizarán a partir de movimientos giratorios de nuestra cintura. Por eso se dice en los clásicos: "La fuente de mando esta en la cintura" (del texto Fórmula y Canto de las Trece Posturas de W'u Yu-Xiang). Cuando se carece de potencia, la causa debemos buscarla en la cintura.

4.- "Distinguir entre lleno y vacío".
Es un principio primordial en el Tai Ji Quan. Cuando apoyamos todo el peso en una pierna, por ejemplo la izquierda, diremos que esta pierna está llena y que la derecha está vacía, o viceversa. Si entendemos en su totalidad este principio (mental y físico), los movimientos giratorios se realizarán con suavidad, agilidad y sin el mínimo esfuerzo. En caso contrario, los pasos serán pesados y torpes, el cuerpo no tiene estabilidad y nos desequilibraremos con facilidad.

5.- "Hundir los hombros y dejar caer los codos".
Los hombros deben relajarse y dejarse caer, si no lo conseguimos, se elevan provocando que el Qi suba también, dejando todo el cuerpo sin fuerza.
También los codos deben caer relajados. Si los mantenemos elevados, elevaremos a su vez los hombros, no permitiendo que éstos se relajen, generando que nuestro empuje (p.ej. An shou) no tenga fuerza, bloqueando, a su vez, el Qi.

6.- "Usar la mente (pensamiento creador) y no la fuerza".
De este principio se habla en el tratado atribuido a Zhang San Feng "Tratado sobre el Tai Ji Quan" que dice: "Todo reside en el empleo del pensamiento en lugar de la fuerza". Mientras practicamos Tai Ji, el cuerpo estará relajado y sin la más mínima fuerza. Sólo entonces se podrán realizar los movimientos con liviandad, facilidad y naturalidad. Puede llegar a resultar difícil de comprender cómo es posible tener fuerza sin utilizar tensión muscular, pero hay que entender que el cuerpo humano posee canales (meridianos) por los cuales circula el Qi, al igual que la tierra tiene sus propios arroyos por donde circula el agua. Si estos arroyos no están obstruidos, el agua fluye fácilmente. De la misma manera, si los meridianos están libres, el Qi circula con fluidez. La rigidez bloquea los meridianos, el Qi y la sangre se obstruyen, y los movimientos están carentes de agilidad, bastando tirar de un simple cabello para que todo el cuerpo se desestabilice. Si en vez de la fuerza usamos la mente, donde pongamos nuestra mente llegará el Qi. De esta manera, el Qi fluye sin obstáculos, penetrando día tras día sin interrupción en todos los canales del cuerpo. Con el entrenamiento consciente y constante se puede llegar a dominar este principio. Sobre esto, en el tratado de Wang Zong Yue se dice : "La agilidad y flexibilidad extremas producen la resistencia y rigidez extremas". Se decía de los alumnos de Tai Ji que practicaban y dominaban la técnica, que sus brazos eran como de hierro envuelto en algodón, queriendo manifestar con esto que su fuerza estaba profundamente alojada y no manifiesta.

7.- "Unir lo superior y lo inferior".
Sobre este principio se habla en el tratado de Zhang San Feng y dice : "La energía toma su raíz en los pies, se desarrolla en las piernas, es dirigida por la cintura y se manifiesta en las manos”. De los pies a las piernas y a la cintura, se necesita una unidad perfecta y un flujo contínuo de Qi. Cualquier movimiento de las manos, la cintura y los pies ha de ir acompañado de la energía de los ojos (la mirada), el Shen. Es en este caso cuando podemos decir que tenemos enlazado el arriba y el abajo. Pero aunque una sola parte del cuerpo no se mueva con el resto, querrá decir que no tendremos asumido este principio.

8.- "Unir el interior y el exterior".
En Tai Ji trabajamos la energía del espíritu (Shen), es por ello que se dice: "La energía del espíritu es el amo, el cuerpo es el lacayo". Si conseguimos poner en movimiento la energía vital, los movimientos se convierten en espontáneos, suaves y ágiles. Los movimientos encadenados siguen los principios de alternar lleno y vacío, de abrir y cerrar. El hablar de esto no se limita a significar una abertura de los pies o de las manos, sino que también una abertura del pensamiento y del espíritu. Si conseguimos, conforme a lo anteriormente dicho, unir el interior y el exterior en una "Unidad perfecta" (Yi Qi), en un solo Qi, todo es perfecto.

9.- "Ligar los movimientos sin interrupción".
Si empleamos la fuerza, energía grosera del "cielo posterior", vemos un principio de la fuerza, cortes, encadenamientos e interrupciones. Hay un momento en que la fuerza llega a su fin, sin que haya nacido la nueva fuerza. Como en Tai Ji se utiliza el pensamiento y no la fuerza muscular, ligamos todo el movimiento sin interrupción del principio al fin. Cuando un movimiento se termina otro comienza, el movimiento circular se desarrolla infinitamente. En el tratado original "Las Trece Posturas del Boxeo Largo", se dice : "El Tai Ji es como la ola de un largo río o del mar que se mueve continuamente y sin fin". También dice: "Haced que la energía se mueva como un hilo de seda que se devana de un capullo". Todas son comparaciones, algo muy común de la cultura china, para explicar que todo está unido por una misma intención, un mismo Qi.

(Aclarar, que por energía grosera del "cielo posterior", se entiende la energía adquirida por medio del trabajo cotidiano y el entrenamiento, considerada menos "sutil", "refinada", que la energía innata o también llamada del "cielo anterior").

10.- "Buscar la quietud dentro del movimiento".
Cuando utilizamos fuerza muscular, consumimos Qi. En Tai Ji tenemos que dirigir el movimiento con tranquilidad, aunque estemos moviéndonos permaneceremos calmados. Es por ello que ejecutamos el encadenamiento de los movimientos de una forma lenta. Gracias a esta lentitud, la respiración se vuelve larga y profunda, el Qi desiende y se concentra en el Dan Tien. Desde el exterior, cuando observemos a un practicante, no veremos venas latientes, ni agitación, sino calma, armonía, equilibrio y “fuerza” (cualidad que no se ha de olvidar). Esto debe ser comprendido por el practicante de Tai Ji, para que su práctica le aporte vitalidad y no se la reste.