FILOSOFÍA DENTO SHITO-RYU KARATE-DO


1. INTRODUCCIÓN

Los aspectos filosóficos del Karate forman el verdadero espíritu de este arte marcial, ya que la formación integral de sus practicantes es su último y verdadero objetivo. Tema arduo y muy complejo, va a ser tratado, en esta parte, de una forma somera y sobre los conceptos que pueden considerarse más relevantes.

Nos situaremos ante ciertos aspectos internos, de orden metafísico, cuyo fundamento se halla íntimamente ligado al Zen y que podríamos considerar como la parte interna de dicha disciplina, en tanto que otros, que se manifiestan externamente mediante las acciones del practicante de Karate, podrían ser calificados propiamente de Zen activo. Al Karate se le ha venido a llamar el "Zen" vivo.

Asimismo encontraremos teorías propias del "Bushido" que permanecen unidas intrínsecamente al Karate.

No es nada fácil la asimilación de todos y cada uno de los conceptos y disciplinas que vamos a tratar aquí. El karateka precisa de largos años de práctica y firme voluntad para comprender primero, asimilar después y, por último, llegar a cierto dominio de cada uno de estos conceptos.

Para el practicante occidental, por su particular idiosincrasia, puede ser especialmente difícil entender y asimilar algunos de los aspectos de la filosofía oriental. Pero, no obstante, no sólo la comprenderá cuando se halle plenamente imbuido de la citada filosofía, sino que, teniendo siempre muy presentes los fundamentos que la explican, la admirará, la justificará y llegará a integrala plenamente en su propia forma de entender y vivir la vida, constituyendo para él un camino, un sendero, y convirtiéndose realmente en "Do". Con esta actitud, que choca frontalmente con la del profano, que tiende a burlarse o a calificar de absurda la conducta que no está capacitado para entender, muestra el karateka occidental la comprensión que ha alcanzado de esta filosofía.

Si la práctica puramente física del Karate requiere disciplina y rigor, en su aspecto psíquico se impone, asimismo, una disciplina de carácter interno, disciplina más difícil de asimilar y mantener que la que corresponde a la práctica física, ya que, a diferencia de esta última, es preciso mantenerla en todo momento, no sólo durante la práctica cotidiana de este arte.

La supervivencia del hombre depende de tres variables: del propio hombre, de su relación con el entorno y de la Naturaleza que rige todo proporcionando las condiciones de dicha supervivencia, así como las indispensables para que se alcancen la plenitud y la felicidad.

De estas tres variables, la Naturaleza participa como un ente pasivo, por encima de las debilidaes humanas. En cuanto a la relación con el entorno, para que exista y permita la supervivencia, ha de ser formada y mantenida por el hombre mismo, es decir, que es a éste a quien corresponde, en último término, la responsabilidad de su propia armonía y felicidad.

El hombre debe ayudarse a sí mismo, y en esta condición se halla la responsabilidad propia del karateka. Éste debe ser consciente de la necesidad de ser capaz de valerse por sí mismo y, en cualquier caso, es él quien debe prestar ayuda o auxilio a los demás. Este principio es el que ha de proporcionarle la conciencia de su propia responsabilidad.

Para el cumplimiento de estos fines se requiere esencialmente la condición de responsabilidad propia de que hemos hablado antes, formando parte de las que conforman la disciplina interna en pro del equilibrio físico-psíquico imprescindible para alcanzar la armonía personal y la de uno mismo con todo su entorno.

 

2. SHIN-GI-TAI

En Shito-ryu Dento Karate-do se insiste en el cultivo de tres elementos para el logro de un perfecto equilibrio del hombre. Estos elementos son el espíritu, la técnica y el cuerpo (Shin-gi-tai), formando todos ellos un concepto indivisible para poder considerar el verdadero nivel de un karateka.

 

2.0. EL ESPÍRITU

Un espíritu cultivado debe comprender el respeto a la vida y a la humanidad, la bondad, la rectitud, el valor, y todas aquellas virtudes que impelen al hombre hacia la perfección personal y la armonía social. El hombre con un espíritu elevado aprecia, no sólo el saber, sino también el conocimiento humano, la propia humildad, la comprensión y, por último, las acciones responsables guiadas por principios morales, expresión del verdadero conocimiento y sin cuya condición resultaría imposible el logro de grandes fines. En un espíritu cultivado existe una gran confianza en sí mismo y una fe invencible, pilares básicos para pasar de la idea a la acción y solucionar los problemas humanos sin verse abrumado por los mismos. Éste debe permanecer sereno, en calma, en armonía.

 

2.0.0. La Bondad

El amor, la magnanimidad, la simpatía y la piedad han sido siempre proclamadas como virtudes supremas, los atributos más elevados del alma humana. Son llamadas virtudes señeras en dos sentidos: Señeras por su rango entre los diversos atributos de un espíritu noble; señeras como adecuadas muy particularmente a la "profesión de líder".

Confucio y Mencio repiten constantemente que "el más alto deber de un conductor de hombres es la bondad". Se atribuye a Confucio haber dicho: "Que un príncipe cultive la virtud, y el pueblo irá en masa hacia él; con el pueblo irán las tierras; con las tierras, la riqueza; la riqueza le pagará por sus buenas acciones. La virtud es la raíz, la riqueza, el fruto". Y aún más: "Nunca se ha visto el caso de un príncipe amante de la bondad cuyo pueblo no haya amado la honradez".

Mencio le sigue de cerca diciendo: "Se citan ejemplos de personalidades sin bondad llegadas al poder supremo de un Estado único; pero nunca he oído hablar de un Imperio entero reunido en las manos de un hombre al que falte esta virtud". Y en fin: "Es imposible llegar a ser un conductor del pueblo, a menos que el pueblo le haya dado cabida en su corazón".

Ambos exigen esta cualidad esencial en un líder diciendo: "Bondad. La bondad es el hombre".

 

2.0.1. La Rectitud

Nos encontramos frente uno de los más poderosos preceptos del código del "Budoka". Nada le repugna tanto como los procedimientos hipócritas y las empresas tortuosas. La concepción de la rectitud puede ser errónea; puede, por ejemplo, ser estrecha.

Un "Bushi" célebre la definió como el poder de tomar una resolución en alguna cosa: "La rectitud es el poder de tomar, sin flaquear, una decisión relativa a una cierta manera de conducirse que se encuentra conforme a la razón: de morir cuando se debe morir, de herir cuando se debe herir".

Otro habla de ella en los siguientes términos: "La rectitud es el hueso que da la firmeza y nos mantiene derechos. Así como sin hueso la cabeza no puede quedar encima de la espina dorsal, ni la mano moverse, ni los pies llevar al cuerpo, así sin la rectitud, ni el talento ni el saber pueden hacer de un esqueleto humano un "Budoka"".

Si se tiene rectitud, los talentos importan poco. Mencio dice: "La bondad es el alma del hombre y la rectitud o la honradez son su vía. ¡Qué triste es descuidar esta vía y no seguirla, perder el alma y no saber encontrarla!".

 

2.0.2. El Valor

Confucio definió el valor enseñando, como él hacia frecuentemente, lo que resultaba de su ausencia: "Saber lo que es justo y no hacerlo, demuestra la ausencia de valor". Coloquemos esta máxima en su sentido afirmativo y tendremos: "El valor es hacer lo que se sabe que es justo".

El correr toda clase de aventuras en brazos de la muerte es frecuentemente un acto que se confunde con la bravura, y en la profesión de las armas, una conducta tan irreflexiva, es equivocadamente aplaudida; pero no sucede así en los preceptos del "Budoka".

Precipitarse en lo más duro de la batalla y hacerse matar es bastante fácil y es una acción al alcance del más sencillo de los patanes. Lo propio del verdadero valor es vivir cuando hace falta vivir y de morir solamente cuando hace falta morir. También Platón definió el valor como "El conocimiento de las cosas que un hombre debe temer y de aquellas que no debe temer".

La ecuanimidad es el valor en reposo. Es una manifestación estática del valor, como los actos de audacia son la manifestación dinámica. Un hombre verdaderamente valiente conserva siempre su ecuanimidad, no revela nunca su sorpresa, nada turba su alma. En el calor del combate se mantiene frío, en medio de catástrofes conserva el equilibrio de su espíritu. Los terremotos no le inmutan, se ríe de las tempestades. Admiramos como verdaderamente grande a aquel que bajo la amenaza de un peligro o de la muerte guarda el dominio de sí; a aquél, por ejemplo, que puede componer un poema en medio de un peligro o canturrear una canción frente a la muerte.

Una tal despreocupación, revelada por la mano que no tiembla o por la voz que queda firme, es considerado como el signo infalible de una naturaleza generosa, de lo que llamamos un alma grande; del alma, en fin, que lejos de estar colmada o sobrecargada tiene siempre sitio para alguna cosa más.

Una reflexión final: La rectitud llevada al exceso se convierte en dureza. La bondad practicada sin medida degenera en debilidad. Afortunadamente, la misericordia no es tan rara como bella, puesto que es universalmente cierto que "los más valientes son los más tiernos, que los que aman son los más atrevidos.

 

2.1. LA TÉCNICA

El desarrollo técnico proporciona al karateka las herramientas y conocimientos fundamentales para la aplicación con éxito de los procedimientos para alcanzar los objetivos deseados. Punto de encuentro entre el espíritu y el cuerpo, la técnica permite al practicante asimilar, no sólo los conceptos puramente físicos, sino también la filosofía y estrategia, aplicables en todos los aspectos de la vida cotidiana, y que se encuentran inmersas subliminalmente en su estudio y práctica. El karateka debe proseguir incansable ante la comprensión y adquisición de estos conocimientos, integrándolos de forma natural en su propia cualidad humana.

Lamentablemente, la condición materialista y superficial de la actual cultura occidental, se rinde fácilmente ante las apariencias externas y ante los aspectos más frívolos de su entorno. Imbuido por esa herencia cultural, el occidental se halla condicionado y sujeto por unos prejuicios muy limitantes y estrechos que hacen de su vida una constante búsqueda de objetivos superficiales en un frenesí agobiante e interminable que sólo le aporta una permanente sensación de angustia, frustración e infelicidad. De tanto mirar hacia el exterior, se está olvidando de mirar hacia su propio interior, lugar donde debería buscar las respuestas para alcanzar la verdadera felicidad y armonía. Todo lo anterior hace que a la hora de valorar el nivel de un karateka, el occidental se quede con la simple imagen externa y aparente de sus habilidades técnicas. Valorará la altura a la que realiza sus patadas, cuanto salta, los ladrillos que rompe, la cantidad de rivales que es capaz de vencer, sus acrobacias o los trofeos deportivos que ostenta, todo ello realizable por cualquier atleta con una mínima preparación física, y que, no con esto, dejará patentes sus valores internos como ser humano. Hay que entender que la adquisición de estos valores es el último objetivo de la práctica del Karate y lo que, en definitiva, debería ser la referencia para determinar su verdadero nivel.

 

2.1.0. Ki, Kime y Kiai

Uno de los aspectos filosóficos del Karate que también se manifiesta en sus aplicaciones técnicas es el "Ki". Traducido corrientemente por energía interna, vital o también por energía universal, es otro de los principios fundamentales del "Budo" y ya fue conocido por los antiguos con diversos nombres: En Grecia lo definían como "Pneuma"; en la India,"Prana"; en China "Chi".

Valga este ejemplo para comprender el concepto de "Ki": Un hombre camina hacia el mar, se inclina y recoge un poco de agua con sus manos. "Es mi agua", insiste. En un sentido, claro que tiene razón. Temporalmente es suya. Pero, en última instancia, el agua pertenece al océano. Tanto si la deja caer a la arena, como si se evapora, el agua acaba condensándose para pasar a formar parte de una nube, y cae de nuevo en forma de lluvia; es al océano donde regresará "su" agua. Así se cree que ocurre en nuestras vidas. Nosotros contenemos una pequeña parte del "Ki" del universo y decimos: "Es mío". El "Ki" que nos da vida es parte del "Ki" del universo; igual que el agua que tenía nuestro hombre en la playa y que pertenece al océano. Sin embargo, a diferencia del carácter novedoso que tiene para el paseante el hecho de inclinarse a recoger el agua salada, la recepción de la fuerza de vida es constante y espontánea. Nuestro "Ki" personal es inseparable del "Ki" del universo y está en relación constante con él. Esta es la esencia de la vida: un flujo y reflujo constante entre nuestro "Ki" y el "Ki" del universo. Cuando el flujo es fuerte y no encuentra obstáculos, nos encontramos con buena salud; cuando éste se ve alterado, aparece la enfermedad; cuando se detiene de manera completa e irreversible, morimos.

La búsqueda del dominio de esta energía es una constante en las artes marciales. Se considera que la energía interna tiene su foco en el "tanden", punto imaginario situado a unos cuatro dedos por debajo del ombligo en el interior del "hara" (abdomen). A partir de dicho punto, podemos acumular y canalizar esa energía originando una especie de explosión que se transmite por todo el cuerpo con la velocidad y fuerza de una descarga eléctrica para salir al exterior a través del contacto que con las extremidades se puede establecer sobre cualquier persona u objeto, o bien se disipa cuando tal contacto no tiene lugar.

El desarrollo y dominio del "Ki" se puede lograr a través de la práctica de diversas técnicas que se engloban en lo que los chinos llaman desde la antigüedad "Chi Kung" o "Qi Gong", y los japonese "Ki Ko" (Habilidad sobre la energía vital). Desde el punto de vista marcial se persigue una perfecta armonía entre la mente y el cuerpo, donde conceptos como la concentración, la respiración o la perfecta realización técnica cobran una importancia fundamental. Su proyección es lo que se denomina "Kime", que definimos diciendo que se trata de la aplicación del "Ki" en un punto y en un momento determinados en la realización de una técnica.

El ideal de un karateka es la realización de todas las técnicas que lo requieran, con "Kime", es decir, con la máxima potencia posible. El punto de aplicación en la técnica, para que el "Kime" sea efectivo, ha de hallarse bien localizado, y el blanco ha de recaer en un sitio preciso para que ésta tenga la máxima eficacia. Asimismo, también es fundamental el momento exacto de la aplicación del "Kime".

Éste, en una técnica que pretende ser definitiva, va acompañado del "Kiai".

El "Kiai" es la exteriorización mediante un grito del momento de la aplicación del "Kime". Grito que surge del "hara", del propio origen del "Ki", y que debe comprender la unión de la energía interna y física para considerarse correcto y auténtico.

 

2.1.1. La Respiración

Cada movimiento, cada técnica, requieren una respiración particular durante su ejecución. La adquisición de una respiración modulada y correctamente adaptada a cada situación pasa por su práctica cotidiana, evitándose así la respiración anárquica y desordenada durante el movimiento.

Respirar profundamente manteniendo el tronco bien derecho y el centro de gravedad estable proporcionan una actitud correcta; la aplicación de las técnicas y los desplazamientos ganan en eficacia y el espíritu permanece sereno.

Cuanto más sereno se halla el individuo, con mayor claridad percibe y analiza su entorno. Asimismo, aplica con mayor exactitud la cantidad necesaria de fuerza y velocidad de un movimiento y en la dirección óptima. Sin un método correcto de respiración, la concentración y la práctica del Karate resultan muy defectuosas. Esto mismo se puede aplicar a la vida cotidiana.

El principio fundamental para concentrar la energía eficazmente en una dirección determinada se basa en la perfecta coordinación de la respiración, la mente y el movimiento. Una respiración desordenada producirá, asimismo, un desorden emocional. Por otro lado, un estado emocional alterado, afectará a nuestra respiración, y todo ello incidirá sobre nuestra estado físico entrando en un cículo vicioso caótico. Esto, no sólo reducirá a casi nada nuestra eficacia inmediata, sino que a medio o largo plazo, también afectará a nuestro rendimiento y salud.

La correcta regulación de la respiración nos facilitará un estado emocional y físico más equilibrado y sano, y aún cuando nos hallemos ante una situación límite, tendremos más garantías de dominarla y superarla.

Esta regulación y control es, por supuesto, difícil de mantener durante largos períodos de tiempo, pero, mediante la práctica constante, es factible alcanzarla.

 

2.1.2. La Mirada

La mirada tiene una importancia de primer orden.

El karateka no debe fijar la mirada directamente en un punto determinado del adversario, como sus manos, sus pies, etc. Si los ojos están así especialmente fijos, el espíritu se extravía y esto se convierte en una gran desventaja. Por el contrario, debe ver el "espíritu" del rival, el ambiente, debe mantener los ojos fijos pero de una manera amplia para poder ver así todo el proceso del enfrentamiento y la fuerza o debilidad de cada instante. En una palabra, verlo todo sin mirar nada.

Veamos lo que opina sobre la mirada un gran experto, Miyamoto Mushashi, el cual, en su libro "Gorin-no-sho" o Escrito sobre las Cinco Ruedas (lectura recomendada), dice: "La posición de los ojos debe permitirnos ver ampliamente. Ver es más importante que mirar. Lo esencial en la táctica es ver lo que está lejos como si estuviera cerca y lo que está cerca como si estuviera lejos. Lo importante en la táctica es conocer el sable del adversario pero no mirarlo de ninguna manera".

 

2.1.3. El Zanshin

Durante el "kumite" (combate), aparece otro concepto fundamental del Karate, el "zanshin". Puede definirse como el espíritu atento que debe mantenerse ante una posible reacción del adversario. También este concepto es aplicable a cualquier ámbito de la vida cotidiana aconsejando ese estado de alerta ante los acontecimientos del día a día. Hay un modo "zanshin" de cerrar una puerta, de entrar en un lugar, de conducir un coche, etc.

 

2.2. EL CUERPO

El cuerpo es el "vehículo" que hace posible que todas las otras potencialidades se desarrollen convenientemente. Es muy difícil que en un cuerpo débil o enfermo puedan llegar a desarrollarse las otras con el nivel deseable. El cuerpo debe prepararse y mantenerse con la importancia que merece el "templo" que acoge la vida. El ejercicio, la higiene, la dieta, etc. han de contribuir positivamente en la obtención de un cuerpo fuerte y sano. Cuerpo, mente y espíritu forman un todo indivisible y se afectan mutuamente. Cualquier desequilibrio en uno de estos aspectos vitales tendrá consecuencias para los otros que, en un cículo vicioso, nos conduciran inevitablemente hacia el deterioro, la enfermedad y, finalmente, la muerte prematura.

 

2.2.0. El Sexto Sentido

El karateka debe tener extremadamente agudizados los cinco sentidos físicos del cuerpo humano. Pero, aparte de estos cinco, existe un sexto sentido, un sentido que, a diferencia de los otros cinco, que permiten captar racionalmente sensaciones del exterior, se basa en los datos materiales percibidos por éstos y, aplicando hipotéticamente la relación causa-efecto, realiza un proceso de razonamiento lógico que permite una conclusión o una deducción útil. Es decir, en dicho sentido la percepción no es directa y racional, sino espiritual y metafísica y, desde luego, esencial en las artes marciales. Llamamos a este sentido intuición.

La importancia de este sentido en las artes marciales radica en que es el elemento esencial para la comprensión del íntimo significado de las mismas. Este significado o, si se quiere, el aspecto más sutil del mismo, tiene un carácter metafísico, no puede ser explicado verbalmente y requiere ser asimilado por cada cual.

Los japoneses designan el íntimo significado de las artes marciales con la palabra "gokui", que significa "limite extremo". Sólo mediante la intuición, mediante el sexto sentido, es posible llegar a la asimilación del "gokui" de las artes marciales.

Pero la intuición no sólo es válida para el fin indicado, con toda la importancia que éste pueda tener. El sexto sentido sirve en todos los momentos de la vida de cada individuo.

 

3. SHU-HA-RI

La expresión Shu-Ha-Ri se puede traducir por Guardar-Romper-Separar, y en el mundo del Budo se entiende por el camino que ha de seguir el alumno que aprendiendo y continuando con su perfeccionamiento, llega al nivel del maestro (Shu); a partir de ese momento rompe ese nivel y lo sobrepasa (Ha); más tarde podrá formar su propia escuela (Ri). De ese mismo modo, y como es habitual en el Budo, debe evolucionar la vida misma. Por ejemplo, en la familia, los padres tienen un hijo que se desarrolla hasta convertirse en adulto (Shu); sigue desarrollándose y madurando con sus propias experiencias (Ha) hasta que llega el momento de poder formar su propia familia y traer un nuevo hijo al mundo (Ri). Los padres se convirtieron en abuelos y la vida ha dado una vuelta más. Así es la vida, así debe ser el Budo.

 

4. EL CONTROL

Este es un concepto que debe interpretarse en su más amplio sentido. Desde el control de las ejecuciones técnicas, hasta el control de los impulsos y tendencias personales.

 

4.0. del Espíritu Combativo

Cuando el karateka se enfrenta al "kumite", éste le presenta un aspecto muy importante del Karate, el control del espíritu combativo. El "jyu-kumite", o combate libre, permite canalizar positivamente este aspecto de nuestro carácter demostrándonos la necesidad de tener ese control sobre nosotros mismos para obtener los resultados deseados. Un exceso o defecto de él puede ser fatal en determinadas situaciones, y debe aplicarse en su justa medida dependiendo de las circunstancias.

 

4.1. de la Violencia

Para el desarrollo de la disciplina interna del karateka, es fundamental entender que el uso de la fuerza sólo debe aplicarse en defensa de la vida y los grandes ideales, y cuando ningún otro procedimiento, más digno de un hombre sabio, puede alcanzar los mismos objetivos.

Con una actitud no violenta, el karateka debe imponer la razón sobre la fuerza.

Una característica muy significativa de los "katas" de Karate-do es que todos comienzan a partir de una técnica de defensa. Esto, que aparentemente parece una actitud pasiva, en realidad supone una acción muy activa, ya que debe efectuarse de tal manera que por su vigor y eficacia pueda hacer desistir al adversario de realizar un segundo intento. Una defensa correctamente realizada, no sólo pretende proteger al agredido, sino también al agresor intentando advertirle del posible desenlace fatal si persiste en su actitud.

En la misma Naturaleza encontramos cientos de ejemplos de enfrentamientos entre animales que se ven destacados por algún ritual o señales previos que pretenden advertir al rival de los posibles peligros de ese enfrentamiento. Dando como resultado un conflicto moderado donde el respeto por la vida prevalece sobre todo lo demás, sólo en casos extremos de supervivencia el desenlace puede ser fatal.

 

5. CORTESÍA Y PROTOCOLO

Es generalmente conocido el rasgo característico de las costumbres japonesas: la cortesía y la urbanidad en los modales. El Karate no podía constituir una excepción y se halla inmerso en esas normas.

La cortesía no es más que una virtud de poca monta si está inspirada únicamente en las apariencias, puesto que debe ser, sobre todo, la forma exterior de manifestarse la consideración de simpatía para con los sentimientos del prójimo.

Implica también el respeto que se debe a las conveniencias justificadas, como consecuencia del respeto debido a las categorías sociales que no descansan sobre diferencias de orden plutocrático, sino originariamente sobre reales diferencias de mérito ante las que debemos mostrar un sincero respeto y humildad.

En su forma más elevada, la cortesía casi confina con el amor. Podemos, por tanto, con la debida reverencia, decir: "La cortesía es muy paciente y es buena; no es envidiosa, no se jacta, no pone ningún pero, no se conduce de manera inconveniente, no piensa en ella misma, no es fácilmente vejada y no hace caso del mal".

¿Habrá, pues, que extrañarse cuando, hablando de los elementos de la humanidad, se otorga a la cortesía un lugar muy elevado, tanto más cuanto que ella representa el fruto más delicado de las relaciones sociales?

Puede parecer un tanto exagerado el exaltar así la cortesía, colocarla en el primer rango de las virtudes. Si la analizamos, la encontraremos correlativa a otras virtudes de orden más elevado; pero también, ¿cuál es la virtud que no tiene sus armónicas?

En Karate, la cortesía forma parte intrínseca de él y se considera un valor universal fundamental para mantener la armonía social.

Entre los componentes del protocolo ceremonial figura destacadamente y en primer lugar el "Reigisaho", conjunto de reglas que forman el ritual del saludo en Oriente.

El karateka utiliza el saludo con gran profusión y, en ocasiones, por motivos que a un occidental pudieran resultarle totalmente fútiles a primera vista. Así, se saluda al entrar y salir del "Dojo", al hablar con un compañero, con el maestro, al colocarse frente a ellos para practicar, al iniciar y finalizar un "kata", etc. Pero si todos ellos son analizados con cierta profundidad, veremos como aparece un sentido propio aplicable a cualquier cultura y sociedad.

El saludo más habitual consistente en una inclinación del busto al frente con las manos pegadas a los costados y las piernas juntas. La vista se dirige a la altura de las rodillas de la persona que se tiene enfrente, en actitud respetuosa pero atenta.

Al mismo tiempo que se saluda a alguien, es correcto utilizar la voz "onegaishimasu", que pretende, con su significado, solicitar cortés y humildemente la colaboración y atención del individuo saludado.

Al principiar y finalizar las clases o sesiones de entrenamiento en el "Dojo", se emplea con preferencia el saludo de rodillas, sentado sobre los talones, en la posición denominada "seiza". Los alumnos se alinean ante al "sensei" o maestro y el más antiguo de ellos entre los de grado más elevado ("sempai") da la voz "seiza" (arrodillados), procediendo todos a doblar la rodilla izquierda primero y a continuación la derecha, quedando de rodillas, sentados sobre los talones. La espalda debe permanecer bien derecha alineando la nariz con el ombligo y las orejas con los hombros, las manos reposan con las palmas sobre los muslos y los dedos unidos hacia adelante. Las rodillas permanecen más juntas en el caso de las mujeres que en los hombres, si bien esta norma no se cumple estrictamente. El "sempai" da entonces la voz de "mokuso", que significa meditación, cerrando los ojos todos los participantes en la ceremonia y permaneciendo durante un periodo de tiempo en relajación y meditación; concentrándose para la práctica del Karate, al inicio de la clase; o preparándose para la reincorporación a la vida cotidiana, al finalizar.

A la voz de "mokuso yame" o simplemente "yame", todos abren los ojos y se aprestan al saludo. Éste se efectúa al darse cada una de las voces siguientes: "Shomen ni rei" o saludo al lugar honorífico del "dojo" dedicado a la memoria de los Maestros y a la representación de los símbolos de la Escuela, y "Sensei ni rei", saludo al maestro, cuando es éste quien ocupa la presidencia. También suele darse simplemente la voz de "rei", saludo.

A cualquiera de estas órdenes, se colocan ambas manos en el suelo, primero la izquierda y luego la derecha, frente a las rodillas y a corta distancia de las mismas, próximos entre sí los dedos pulgares e índices de cada mano, formando la figura de un triángulo en el suelo. Al propio tiempo, se inclina el busto al frente, permaneciendo siempre sentado y sin apoyar el peso del cuerpo en las manos, la cabeza sólo baja hasta unos 30 centímetros del suelo. Seguidamente, se yergue el busto y las manos retornan a su sitio, primero la derecha y luego la izquierda. Una vez que el presidente de la ceremonia se ha puesto en pie, se incorporan los alumnos iniciando el movimiento siempre con la pierna derecha. Los practicantes se levantan por orden, según su categoría, principiando los cinturones de grado más elevado y finalizando los inferiores. Para efectuar el saludo entre sí, se utiliza la voz "Otogai ni rei".

La fórmula utilizada para manifestar agradecimiento por la colaboración y atención prestada es: "Domo arigato gosaimashita", que significa "muchas gracias".

 

6. DOJO KUN

La traducción literal de Dojo Kun, vendría a ser "Principios fundamentales del Dojo". Su inclusión en la práctica del Karate, se atribuye al Maestro Sakugawa, igual que el propio concepto de Dojo (Lugar donde se busca el camino).

El contenido del Dojo Kun puede variar según la Escuela o Maestro, pero, en cualquier caso, siempre destaca los valores fundamentales que deben presidir la vía del "budoka".

PERFECCIÓN DE LA PERSONALIDAD: ("Jinkaku kansei ni tsutomeru koto")

Este principio aconseja al practicante que se esfuerce en perfeccionar su personalidad y carácter, no conformándose con sus propios defectos y debilidades en una constante búsqueda de la superación personal.

GUARDAR SIEMPRE FIDELIDAD ("Makoto no michi o mamoru koto"):

El "budoka" debe ser fiel en su vía. Fidelidad entendida, no sólo como una actitud leal ante las personas y las ideas, sino también en su sentido de firme propósito, rigor y sinceridad.

ESFUERZO Y CONSTANCIA ("Doryoku no seishin o yashinau koto"):

Desarrollar un espíritu dispuesto al esfuerzo y mantenernos constantes en nuestros propósitos, son cualidades fundamentales para alcanzar cualquier meta que nos propongamos en la vida.

RESPETO A LOS DEMAS ("Reigi o omonzuru koto"):

Predica el respeto en su más extenso sentido. Respeto a las personas, respeto a las normas de cortesía y urbanidad y, en definitiva, el respeto que cualquiera desea para uno mismo y que contribuya trascendentalmente en la armonía social.

REPRIMIR LA VIOLENCIA ("Kekki no yu o imashimeru koto"):

El control de los impulsos impetuosos y el rechazo de cualquier manifestación violenta, son algo fundamental en la vía de un "budoka". Para éste, debe prevalecer la razón sobre la fuerza, la armonía sobre el caos, la tolerancia sobre la imposición, y esto lo hace aún más magnánimo en la medida que también tiene en sus manos la posibilidad de elegir una alternativa enérgica y contundente que sólo utilizará en casos extremos en que no haya otra solución. 

 

7. LA SIMBOLOGÍA

Podríamos decir que los símbolos son la forma más antigua de comunicación escrita que existe. Probablemente, antes de que el hombre inventara el lenguaje, la comunicación se estableció por medio de signos y gestos. Pero, incluso después de que se vulgarizase el empleo de un lenguaje continuaron empleándose signos como primer sistema de escritura.

Mediante símbolos y desde los tiempos más remotos, el hombre ha dado a conocer sus ideas, conceptos, actividades, logros, creencias, etc.

En Karate, este simbolismo se manifiesta ya en la propia vestimenta. El "karategui" es blanco, símbolo de pureza, de lo inmaculado. Y también es blanco el cinturón del principiante, con lo que quiere aludirse al estado de su conocimiento. Conforme va adquiriendo experiencia y técnica, el cinturón va cambiando de color y va obscureciéndose para culminar en el negro, color opuesto al blanco y que en modo alguno es el último color buscado, sino tan sólo la confirmación de haber asimilado los principios básicos del Karate como primer paso de un camino de progreso y perfeccionamiento que no tiene fin.

Conviene señalar aquí, no obstante, que el uso de los colores en los cinturones es cosa relativamente reciente. En el Japón se utilizaban antiguamente sólo los colores blanco y negro.

Con relación a la simbología utilizada en Shito-ryu, hemos de destacar el uso del escudo de la familia Mabuni para representar al Estilo.

Una atenta observación de éste, nos muestra dos elementos bien diferenciados: el círculo, en representación de la paz y la armonía; y las líneas centrales que recuerdan la forma del ideograma japonés para escribir hombre, persona, gente.

Como posible interpretación simplista de este escudo, podríamos usar la de "personas que se encuentran en paz y armonía".

Shito-ryu también aprovecha este simbolismo para describir su concepto de la aplicación técnica, que debe realizarse con continuidad, sin rupturas en el movimiento, con armonía hasta el final.

 

8. REFLEXIÓN FINAL

El contenido filosófico del Karate debe ser motivo de una profunda y sincera reflexión por parte del que quiera llegar a considerarse un verdadero "budoka".

Su comprensión, asimilación y práctica conforman el "Do" del Karate, y teniendo en cuenta que ésta es una disciplina en la que fácilmente se puede caer en defectos como el egocentrismo, la soberbia, la superficialidad, etc., nuestro ánimo ha de estar atento en no sucumbir ante la doble moral de quienes, manifestándose con normas protocolarias vacías de contenido y convirtiéndose en "actores baratos" de gestos y frases tópicas, no alcanzan la calidad humana que debe perseguir el verdadero practicante de Dento Shito-ryu Karate-do.